miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cómo una Feria del Libro acaba en tema político

WELT ONLINE

12 de Junio de 2007

Cómo una Feria del Libro acaba en tema político


Esta año, Cataluña será el país invitado a la Feria del Libro de Frankfurt y se está discutiendo en qué idioma debe presentarse. Parece que muchos autores catalanes aprovechan la Feria como tribuna política. Para otros, el evento no es más que una pérdida de tiempo.

(Foto no mostrada)
Banderas catalanas en Barcelona. Muchos catalanes se sienten orgullosos de su herencia cultural, en especial de su lengua.

El que 22 (¡) años después de la muerte de Franco las tensiones entre las regiones autónomas españolas y Madrid hubieran llegado a su fin, sigue siendo un deseo piadoso. Tan sólo hace una semana que el grupo terrorista vasco ETA anuló una tregua que de todos modos no había cumplido.

Claro que la exigencia de una autonomía aún mayor en Cataluña no puede compararse de ningún modo con el proceder alevoso, por violento, de los separatistas en el País Vasco. Pero también en la segunda región más rica de España la salvaguarda y la “defensa” de la cultura propia es un tema altamente sensible y de gran resonancia. Y como en cualquier otra parte del mundo, hay un signo específico de esta cultura que tiene un papel preponderante, porque otorga identidad como no lo hace ningún otro: la lengua.

Los catalanes, “protagonistas principales”

Así se lo hicieron saber a los organizadores de la Feria del Libro de Frankfurt que pretenden presentar el miércoles, en la “Casa de la Literatura” de Frankfurt, al invitado de honor de este año: Cataluña. La cuestión de si Cataluña debe presentarse en Frankfurt con su rostro más polifacético, es decir, también con sus autores que escriben en castellano, hace meses que calienta los ánimos en la ciudad de Gaudí. La lista de los invitados a Frankfurt se ha convertido en una aceitera cuyo contenido se vierte a poco a poco en el fuego encendido del debate cultural.

En el centro del debate se sitúa el Instituto de Cultura Ramon Llull, que organiza por encargo del gobierno catalán, la Generalitat, la presentación en la Feria del Libro. Al pedirle aclaración a finales de la semana pasada, sólo dieron la breve respuesta de que el miércoles ofrecerían a Alemania una lista de unos 130 autores. No hubo respuesta a la pregunta de si participarían escritores en castellano. “La cultura catalana será en Frankfurt la protagonista principal”, decía la breve información.

Cataluña, una finca particular dentro de España

Existen dentro y alrededor de Cataluña suficientes defensores de todos los matices en el apasionado y permanente debate acerca de la situación de igualdad o de prevalencia de uno de los dos idiomas co-oficiales, el catalán y el castellano. En las páginas de Internet del diario “La Vanguardia”, que se edita en Barcelona en castellano, se registra una discusión apasionada que se manifiesta día a día. Uno de los que intervienen en este foro expresa, naturalmente en castellano, su enfado con estas palabras: “Vosotros, los catalanistas, creéis que Cataluña es vuestra finca particular”. “En Cataluña hay muchos que no hablan más que un solo idioma, y esos son los castellanoparlantes”, le devuelve el golpe un catalán.

Los que organizan la Feria del Libro puede que, en vista de esta polémica que no cesa, se arrepientan ahora de haber invitado a los españoles catalanes. Pues las sensibilidades linguales van mucho más allá del día a día, y se han convertido en una prenda con la que los políticos intentan ir a la caza de votos. Mientras tanto, Josep Lluis Carod Rovira, vicepresidente del gobierno catalán, se ha hecho cargo personalmente de dirigir la comisión del evento de Frankfurt. Carod es dirigente máximo del partido ERC, un partido nacionalista de izquierdas –algunos preferirán decir separatista de izquierdas-.


(Foto no mostrada) Algunos catalanes exigen la independencia de Cataluña, separándose de España. Los “grafittis”, como éste que mostramos de Girona, son uno de los medios expresivos preferidos.

Para muchos catalanes, la Feria del Libro es “una pérdida de tiempo”

Los escritores también contribuyen a la disputa. El catalán Carlos Ruiz-Zafón, que escribe en castellano y consiguió con “La sombra del viento” un éxito mundial, asegura con malicia que la Feria del Libro de Frankfurt no representa más que una “pérdida de tiempo”. Su colega Sergi Pamies, que escribe en catalán, uno de los pocos que ya disponen de invitación oficial a Frankfurt, la ha rechazado. Asegura no poder publicar las razones “porque iría directo a la cárcel”, afirma por la radio. Indirectamente ha hecho saber además que no piensa admitir que le hagan tirar del carro nacionalista. Y que, además, lo de Frankfurt no tiene mucha importancia. Y Eduardo Mendoza, un autor de bestsellers en castellano, “se interesaría más bien por la Escuela de Frankfurt que por la Feria del Libro de Frankfurt”.

Sean cuales sean los nombres que los catalanes den a conocer mañana en Frankfurt, parece que el mal ya está hecho. Después de tantas discusiones, asegura Mendoza, todos han quedado agotados ya antes de iniciada la Feria.

Normalidad donde ésta no existe

Martin Dahms

Normalidad donde ésta no existe

Feria del Libro

En Frankfurt se presenta la “cultura catalana”, aunque con limitaciones discutidas


Cataluña es española hasta el cliché. Una de las cantantes actuales más estupendas de flamenco, Mayte Martín, es catalana. La plaza de toros “Monumental” de Barcelona ha celebrado en esta temporada su reapertura, en la que el afamado torero José Tomás celebró ante un lleno completo su reaparición largamente esperada por los aficionados. También en Cataluña se come, a la manera española, a las dos del mediodía y se cena no antes de las nueve, y la “marcha”, la vida nocturna de Barcelona, poco tiene que envidiar a la de Madrid y de Sevilla. Por no hablar de la literatura: algunos de los escritores más famosos en idioma castellano, como por ejemplo Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé, Juan Goytisolo, Javier Cercas o los autores de bestsellers Carlos Ruiz Zafón ((“La sombra del viento”) e Ildefonso Falcones (“La Catedral del Mar”, que aparecerá próximamente en alemán), son catalanes. La cultura catalana apenas se distingue de la cultura española.

Si no fuese por el idioma catalán. “Sin el idioma catalán no hablaríamos de cultura catalana”, asegura Josep Bargalló, director del Instituto Ramón Llull, la contrapieza del Instituto Cervantes español o del Goethe-Institut, y organizador de la presencia catalana como invitada en la Feria del Libro de Frankfurt.

Una lengua románica

El catalán es una lengua románica que, al igual que el francés y el castellano, se formó en la Edad Media partiendo del latín. El místico Ramon Llull (1232 hasta 1316) fue uno de los primeros autores en lengua catalana, y se le considera el padre de la literatura catalana, aunque no era catalán, sino mallorquín. Desde que Jaime I, rey de Aragón, conde de Barcelona y Señor de Montpellier, conquistó en el siglo XIII primero las Islas Baleares y después la costa oriental ibérica en torno a la ciudad de Valencia, arrebatándolas a los moros, se habla catalán también en esas otras dos regiones, una lengua que Jaime se trajo de Barcelona.

Si estamos de acuerdo con Bargalló en que la cultura catalana es hija de la lengua catalana, entonces la cultura catalana no es la cultura de Cataluña, que como hemos dicho es más que nada una cultura española, sino una cultura que se sirve del idioma catalán, tanto si se desarrolla en Cataluña, Valencia, en las Baleares, en el Perpiñán francés, la ciudad sarda Alghero o en Andorra, donde el catalán es la única lengua oficial. Por esa razón el Instituto Ramon Llull ha invitado exclusivamente a autores que escriben en catalán, sea cual sea la región de que proceden. Este hecho ha provocado en España un debate de alta carga política. Un debate interesante, porque afecta a cuestiones de “identidad” nacional y cultural que un país monolingüe como Alemania desconoce por completo.

Los catalanes –al igual que los valencianos o mallorquines- son bilingües, forman parte tanto del mundo catalán como del castellano y, por tanto, pueden decidir con cual de estos dos idiomas se introducen en el mundo de la literatura.

El poeta Pere Gimferrer, que escribe en catalán, publicó sus primeros tomos de poesía en castellano, Eduardo Mendoza escribe sus novelas en castellano y sus obras de teatro en catalán, Javier Cercas, que escribe en castellano, traduce los libros de Quim Monzó del catalán al castellano, y la mallorquina Carme Riera escribe sus novelas tanto en catalán como en castellano, pues como ella misma dice: “si he de ser traicionada, prefiero traicionarme yo misma”.

El bilingüismo es un beneficio, pero no todos los catalanes lo aceptan de buen grado. Los nacionalistas, que dominan en Cataluña, consideran que España es, en el peor de los casos, un poder ocupante, y en el mejor de los casos consideran que es un vecino incómodo del que se desconfía, aunque conviene llevarse bien con él. El español es un idioma universal, por lo tanto es útil, pero desde el punto de vista nacionalista no cabe duda de que el catalán es el verdadero idioma de los catalanes. Por esta razón se enseña en catalán tanto en la escuela como en la universidad, la lengua administrativa escrita es el catalán y las tiendas que no rotulan su género en catalán son multadas. El término oficial con que se denomina esta política reza “normalización lingüística”, una expresión que habría divertido a George Orwell, que luchó en la Guerra Civil española al lado de los anarquistas de Cataluña. No obstante esta “normalización”, los catalanes leen mayoritariamente sus diarios y sus libros en castellano, y gran parte de los escritores catalanes siguen escribiendo en castellano, dándose además el caso de que son los que más éxito tienen. Un nacionalista siempre lo razonará con el hecho de que el catalán estuvo reprimido durante el franquismo y también con la ocupación de Barcelona por las tropas españolas y francesas el 11 de Septiembre de 1714. En aquella guerra de sucesión, los catalanes se pusieron de lado del pretendiente al trono que finalmente perdió la batalla, y como castigo perdieron toda su autonomía. Desde su punto de vista se trata de una injusticia histórica a la que se oponen con todo su fervor catalanista.

Voces críticas

Este fervor y esta política de “normalización lingüística” a su vez enfurecen a los no-nacionalistas de Cataluña, por lo cual la presentación de la “cultura catalana” en la Feria del Libro de Frankfurt se ha convertido en tema de irritadas disputas. “El castellano no se ha sobrepuesto a la fuerza a la cultura catalana”, opina por ejemplo el sociólogo catalán Félix Ovejero. “A finales del siglo XV ya se imprimían en Cataluña tantos o más libros en castellano que en catalán. De ahí que en Frankfurt debería estar presente toda la cultura catalana, tan diversa y tan mestiza como es la sociedad catalana.”

Una oportunidad perdida

Así parece que la que ha sido invitada no es la cultura de Cataluña, sino la cultura catalana, mejor dicho la literatura en catalán, lo cual sería un nombre más acertado para esta presentación.

Muchos catalanes que escriben en castellano vendrán de todos modos a Frankfurt, invitados por sus editoriales. De todos modos, la presencia catalana durante la Feria del Libro hubiera sido una buena ocasión para presentar ante un público internacional el debate en torno a la catalanización de Cataluña. Pero este tema no figuraba en el programa de los organizadores de la presentación catalana como invitada. El Instituto Ramon Llull quiere vender una normalidad donde la normalidad no existe.


Texto de la oferta en Internet de la revista “Das Parlament” con el anexo “Aus Politik und Zeitgeschichte” (“Cuestiones de política y de historia contemporánea”).
© Parlamento federal alemán y central federal de formación política, 2007.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Canviar perquè res no canviï

La història es repeteix, després de 70 anys. Hem tornat a l’any 36, crides enfurismades als púlpits i balconades des de les esglésies y edificis públics a parlaments de polítics conduint a fidels i infidels a aixecaments en nom de Déus y pàtries. Ara, després de 31 anys de la mort al llit del dictador i una transició fructífera i constitucional, la classe política ja no necessiten les balconades s’han fet propietaris repartint subvencions a dojo dels nous mitjans de comunicació ; tornant a crear sentiments de qui te la Nació més gran rica y lliure. Un altre cop tenim salva pàtries disposats a enfrontar als ciutadans entre si, a costa del que sigui exaltant factors patriòtics. No ens mereixem aquests polítics interessats només en enfrontar-nos a uns contra els altres en nom de nacions ni de diferències territorials, els drets són nostres no del territori on som, és necessari tenir representants polítics que administrin el nostre benestar social amb eficàcia i professionalitat. Els sentiments de pàtria o religió són només de cadascú i els administrem nosaltres en l’àmbit particular o social sense que ningú els utilitzi en el seu propi interès per aconseguir afinitats que al final sempre són rentables per tapar els seus pecats i seguir a les poltrones.

Ciutadans, diguem NO
Ciudadanos, digamos NO

Vandersen

jueves, 1 de noviembre de 2007

Els nínxols

Mientras la alcaldesa, junto al resto del consistorio, y otras autoridades, homenajea a los difuntos de Gerona, el Ayuntamiento, por otro lado, “marca” los nichos de algunos de ellos porque están abandonados. Es decir, porque los allegados que deberían pagar por la concesión no quieren pagar, no pueden, o no saben que tienen que hacerlo.

Sin embargo, el Ayuntamiento se atreve a hacer con ellos, los abandonados, indefensos, no queridos, pobres, anónimos, lo que no haría con los poderosos, ricos, vivos, conocidos, y reconocidos por sus familiares. Se atreve a marcarlos en su nicho con una pegatina que viene a decir: moroso, ha perdido usted su sitio. Con el agravante de que el que queda marcado es precisamente el único que ya no puede hacer nada para arreglar esa deuda tributaria. Identificarlos públicamente como morosos, ligando, a la vista de todos, la pegatina con el nombre, o incluso puede que con la foto de la persona, es una muestra de insensibilidad que no deberíamos esperar de los que nos gobiernan. Que sea la única manera de avisar a los familiares es una excusa.

Nuestra ciudad tiene sitio para parques, edificios públicos faraónicos, auditorios y pabellones feriales, autovías que la cruzan, centros comerciales, pero no tiene sitio para sus muertos. Nuestros gobernantes se llenan la boca hablando del estado de bienestar y de los servicios públicos, pero el muerto abandonado, pobre, quizás inmigrante, tiene que pagar su cuota miserable si no quiere acabar en el osario. Algunos quieren recuperar la memoria abriendo fosas muy antiguas para identificar a los que allí yacen y rendirles tributo. Pero mientras, perderemos la memoria de tantos que, por no pagar, irán a la fosa común.

Finalmente, nos preguntamos: ¿es denunciable la actitud de este Ayuntamiento, y de otros que se han comportado igual? ¿Hasta qué punto tiene una administración derecho a exponer públicamente las deudas tributarias de los que no pueden hacer nada para saldarlas? ¿Podría ser, incluso, delictivo este proceder?