viernes, 14 de septiembre de 2007

¿Basta Ya?

Día 13 de septiembre de 2007. El Rey está en Gerona y los de siempre han organizado sus numeritos. Se han concentrado ante el ayuntamiento y han quemado unos retratos de los regentes, algo que parece ser delito, ante las narices de la policía. Que se sepa, la policía no ha hecho más que impedir el paso a las zonas restringidas de la ciudad. Una zona no restringida, al parecer, era la Plaza Marqués de Camps, en la que nuestra agrupación tiene la sede, y por la que los manifestantes radicales han pasado, de camino hacia el Pabellón de Fontajau, donde el Rey iba a cenar con los empresarios de Gerona. Los gamberros desocupados hijos de papá (que se autocalifican seguramente de pacifistas y demócratas) han lanzado huevos al balcón de la sede de C’s, intentando alcanzar a algunos militantes que se han asomado para ver quién interrumpía con gritos su pacífica reunión. Es de suponer que todo esto también ha pasado ante las narices de la policía, ya que es impensable que nuestros agentes hayan dejado de vigilar una manifestación de decenas de personas con un largo historial violento y de coacciones (sobre todo cuando están en grupo), mientras cruzaba el centro de la ciudad.

Durante el día 14 la prensa escrita, la radio y las televisiones, tanto de Cataluña como del resto de España, se han hecho eco de la posible responsabilidad de los autores de la quema de un delito de ofensas a la Corona, según la Audiencia Nacional. El PP ha acusado al Gobierno de dar cancha a los radicales por su tibieza, y la vicepresidenta ha acusado al Partido Popular de adoptar posturas radicales. Por su parte, portavoces de los partidos nacionalistas han calificado los hechos de aislados, y que hay que considerarlos en un marco de acciones “reivindicativas” y “festivas”. Algún “responsable” del Govern ha llegado a decir que no se intervino en el momento para no avivar las llamas y provocar un incendio mayor (esto sí que es un insulto a la inteligencia). ¿Lo diría metafóricamente o realmente se refería a las llamas que quemaban los retratos? Sea como sea:

NO PUEDE SER

- NO se puede permitir que una manifestación con tan alta densidad de energúmenos cometa acciones presuntamente delictivas ante las narices de la policía.

- NO se puede permitir que esos energúmenos vayan encapuchados por la calle, estén cometiendo delitos o no.

- NO se puede permitir (y menos en nombre de la libertad de expresión) que, ante la prensa y la policía, los energúmenos insulten e intenten agredir caprichosamente a militantes de un partido que están celebrando su reunión en su sede.

Nos parece que en un Estado de Derecho, faltaría más, se debe proteger al Jefe del Estado y al empresariado de la ciudad, de los envites de los gamberros, PERO NO ES SUFICIENTE:

- Dejar el dominio de la calle a los violentos es desproteger a los ciudadanos en el presente, y cada vez más en el futuro.

- Hubiéramos querido, como ciudadanos, sentirnos seguros ante los gamberros, y haber sido protegidos como se protegió a los que cenaron en Fontajau.

- Y esto debería ser tan sencillo, para empezar, como identificar (¡in situ, no en grabaciones de vídeo!) a los que cometen esas acciones, e igualmente impedírselo en el momento de cometerlas, sean contra personas o contra las cosas.

- Queremos que la policía defienda las libertades civiles, las de todos los ciudadanos, no sólo, como hace a veces, las de las autoridades. No queremos que sólo se limite a intervenir si hay violencia física, aunque aún así tampoco lo hace, porque demasiadas veces está en el momento equivocado, el lugar equivocado o mirando en la dirección equivocada. ¿La policía tiene olfato o sólo nariz? ¿Utiliza sus competencias? ¿Hay responsables de esto?

- Y finalmente, NO entra dentro del papel de una Conselleria d’Interior con competencias en seguridad “lamentar y condenar”, como dicen en su comunicado, unos hechos delictivos, ya que eso se sobreentiende. Pónganse a trabajar en serio para que estas cosas, sean “aisladas”, “reivindicativas”, “festivas”, o lo que sean, dejen de pasar, con la impunidad con que se han producido, tantas veces ya, en Gerona.

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